Algunas tardes se me suma
el rumor de un cierto siseo
a pasos olvidado, sobre el césped.
De las breves palabras que pronuncio,
las tildes que convierten en agudos
los inesperados destinos,
se acercan y me juegan
una mala pasada.
Me tiranizan de tal modo,
que converjo en olvidos,
y en otras ocasiones
en huérfanos espejos empañados.
Algunas noches huyen
de mi las melodías,
y me tocan impares
los inversos de las lunas menguantes.
Confabulado con el sueño
dormita en mis rincones tu reflejo
y ese lento estertor que te pronuncia
hace de mi un manojo de neblinas,
una lánguida espuma
como inventando espirales de lluvia.
Sobre el borde del alba
resucito contigo, enciendo fuegos
y entonces se reviste
de una suave brisa el universo.